Adicciones desde la psicología humanista – Parte 1

Al referirse a la psicología Humanista-Existencial se están mencionando varios enfoques, que si bien han ganado consistencia y convergencia epistemológica entre sí con el paso del tiempo en términos de método y categorías esenciales alusivas a la comprensión del ser humano (Velásquez,  2010), en un primer momento consistía en posturas  heterogéneas teniendo en común una reacción ante el determinismo de las psicologías hasta ese entonces elaboradas, tanto así que ‘’Una de las características más sobresalientes de los primeros promotores del movimiento de la Psicología humanista-existencial es su heterogeneidad y diversidad de procedencia. Todos ellos tenían orígenes en campos muy diversos de la psicología y representaban posiciones teóricas muy distintas’’ (Gondra, 1986 citado por Henao, 2013, p.87). Esto da como resultado una variedad de corrientes al interior de esta escuela, cada una con sus teóricos representativos, sus avances y sus maneras de abordaje psicoterapéutico, por lo cual la temática de las adicciones no está exenta de esta multiplicidad cuando se le considera desde la psicología Humanista-Existencial. Debido a lo anterior, se abordará el fenómeno de la adicción desde cuatro de las corrientes más representativas dentro de esta escuela, a saber: el análisis existencial, la logoterapia o psicoterapia centrada en el sentido, la psicoterapia Gestalt y la teoría de la motivación de Abraham Maslow.

Análisis existencial

Al interior de esta corriente cabe resaltar a la psiquiatría antropológica, la cual, bajo el influjo del análisis existencial de Binswanger, pero sin el grado de compromiso que este tiene con la filosofía heideggeriana, se da a la tarea de aplicar el método fenomenológico para el estudio de diversos cuadros psicopatológicos (Dörr, 1995), por lo cual desde esta teoría se ofrece una delimitación y comprensión del fenómeno de la adicción; en primer lugar es de observar que en el idioma alemán únicamente la palabra Sucht es usada para denominar una serie de comportamientos anormales, tales como la perversión, la manía, la dependencia, el vicio y muy particularmente la adicción, teniendo dos diferentes orígenes etimológicos: por una parte derivándose del vocablo germánico siech que significa enfermo, y por otra de suchen que significa buscar (Dörr, 1995). Esto de entrada nos muestra dos características fundamentales del fenómeno de la adicción, ya que señala la pasividad de la enfermedad y la actividad de la búsqueda compulsiva.

De esto anterior se desprende una relación intrínseca con la temporalidad, la cual es un fenómeno netamente humano debido a que ‘’la temporalidad se define, como el poder formar un todo de la existencia humana y sólo ella concede la posibilidad de otorgar un último sentido al ser en general’’ (Velásquez, 2010, p. 42). Esta relación es observable en la medida en que hay una búsqueda entrelazada con una pasividad, esto es, una acción enmarcada en los límites de la parsimonia presente, una paradójica proyección a un presente perpetuo. Es importante hacer énfasis en el hecho de que cuando en este contexto se habla de temporalidad, no se hace referencia a una mera vivencia subjetiva del tiempo sino al tiempo inmanente de Gebsattel, al acontecer temporal interno de Binswanger, y al tiempo vivido de Minkowski, conceptos de temporalidad frecuentes dentro de la literatura de la psiquiatría antropológica, y que remiten a la determinación ontológica de Heidegger en su obra Ser y tiempo (Dörr, 1995).

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